La pobreza multidimensional en las zonas rurales de Colombia registró una reducción durante el último año, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, al pasar de 24,3% en 2024 a 22,4% en 2025. Esta disminución de 1,9 puntos porcentuales representa que aproximadamente 205.000 personas dejaron de estar en esta condición.
En una perspectiva más amplia, el indicador ha mostrado una tendencia a la baja durante el actual periodo de gobierno de Gustavo Petro, al reducirse desde el 27,3% registrado en 2022 hasta el 22,4% en 2025, lo que equivale a una caída acumulada de 4,9 puntos porcentuales.
De acuerdo con la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, este comportamiento está asociado a la implementación de políticas públicas orientadas al sector rural, entre ellas la Reforma Agraria y el incremento de inversiones en áreas como educación, acceso al agua y desarrollo productivo en territorios históricamente rezagados.
Uno de los resultados más relevantes es la reducción de la brecha entre zonas urbanas y rurales. Mientras en 2022 la diferencia en la incidencia de pobreza multidimensional era de 19,3 puntos porcentuales, en 2025 se redujo a 16,1 puntos, el nivel más bajo registrado desde 2010.
En cuanto a los componentes del Índice de Pobreza Multidimensional, 12 de los 15 indicadores presentaron mejoras en el ámbito rural entre 2024 y 2025. Los avances más destacados se evidencian en el acceso a fuentes de agua mejorada, así como en indicadores educativos como el bajo logro educativo y el rezago escolar.
Sin embargo, persisten retos estructurales importantes. En 2025, el 88,9% de los ocupados en hogares rurales se encontraba en condiciones de informalidad, el 66,3% de los hogares presentaba bajo logro educativo y el 30,7% aún no tenía acceso a una fuente de agua mejorada, lo que evidencia las brechas aún existentes en el sector.
A nivel territorial, 20 de los 32 departamentos del país registraron reducciones en la pobreza multidimensional rural. Los mayores avances se presentaron en Vichada, Norte de Santander, Córdoba y Nariño, con disminuciones significativas en sus indicadores.
Si bien las cifras reflejan una tendencia positiva, expertos coinciden en que el desafío sigue siendo consolidar estos avances y garantizar que las mejoras se traduzcan en cambios sostenibles en la calidad de vida de la población rural, especialmente en aspectos clave como la formalización laboral, el acceso a servicios básicos y la educación.
Fuente: Exitosastereo Noticias
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