De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (INS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el dengue ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años, con picos epidémicos entre 2023 y 2024.
Factores como el cambio climático, la expansión urbana sin control, el almacenamiento inadecuado de agua y las dificultades en el control del mosquito Aedes aegypti han favorecido su propagación.
Panorama de riesgo
El dengue presenta alta incidencia en regiones del Caribe, Pacífico, Orinoquía y Amazonía, así como en departamentos como Valle del Cauca, Meta, Santander, Tolima, Atlántico y Antioquia.
La enfermedad de Chagas mantiene presencia principalmente en la Orinoquía, el Caribe seco y zonas rurales de la región Andina, con detección de casos crónicos en Cundinamarca, Boyacá y Cesar.
En cuanto a la leishmaniasis, sus formas cutánea y visceral concentran mayor número de casos en Guaviare, Caquetá, Meta, Chocó y Antioquia.
Signos de alerta
Fiebre persistente, dolor de cabeza intenso, dolores musculares, fatiga, lesiones en la piel o malestar prolongado deben motivar consulta médica, especialmente en personas que viven o han viajado a zonas de riesgo.
“Detectar estas enfermedades de manera temprana permite evitar complicaciones graves y reducir hospitalizaciones”, señaló la doctora Carmen Hernández, directora nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud de Bienestar IPS.
Actualmente, los niños presentan mayor riesgo de dengue y leishmaniasis por exposición a picaduras, mientras que adultos dedicados a labores agrícolas o de construcción tienen mayor probabilidad de contagio de Chagas y leishmaniasis. Los adultos mayores pueden enfrentar cuadros más graves por comorbilidades.
Se estima que entre el 70 % y el 85 % de los casos pueden manejarse de forma ambulatoria; sin embargo, entre el 15 % y el 30 % requieren hospitalización, principalmente en casos severos.
Fuente: Exitosastereo
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