Cerca de 1,5 millones de personas en Colombia defecan al aire libre debido a la falta de acceso a servicios de acueducto y alcantarillado, una realidad que afecta con mayor fuerza a comunidades vulnerables como los indígenas embera en Quibdó, Chocó. En estas zonas, los excrementos humanos suelen quedar cerca de fuentes de agua donde se lava ropa y los niños se bañan, lo que incrementa la exposición a bacterias, virus y parásitos causantes de enfermedades diarreicas agudas, hepatitis A y otras infecciones que pueden afectar el crecimiento y el desarrollo infantil.
Aunque culturalmente generan rechazo, las heces humanas son un elemento clave para la investigación científica, ya que permiten diagnosticar enfermedades gastrointestinales, identificar parásitos y estudiar la microbiota intestinal. Investigaciones realizadas en Colombia han demostrado que la composición de esta microbiota está estrechamente relacionada con enfermedades como la obesidad y la diabetes, lo que refuerza la importancia del saneamiento básico como una prioridad de salud pública.
Fuente: Exitosastereo
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